domingo, 15 de abril de 2018

Estilo nórdico en Canarias



Sé que las redes sociales han hecho la comunicación más fácil y rápida y entro menos por aquí, pero hay veces, hay proyectos, que te invitan a escribir. Conocí Escandinavia shop gracias a unos amigos que viven en Tenerife. Mi visita a la tienda fue fugaz porque iba con el tiempo justo pero me bastó entrar para saber que ya estaba enamorada y que estaba deseando volver para recorrerla de un modo más tranquilo. De momento, no ha surgido la oportunidad de regresar a la isla vecina y visitarles, pero hace poco tuve que renovar las sillas del comedor y contacté con Escandinavia para comprarlas. Solo las había visto en la web pero me transmitieron tanta confianza de que me iban a gustar que me animé y no soy de las que compran sin ver y probar, pero esta excepción me salió bien. Estoy encantada con mis nuevas sillas. 

Y mientras sueño con volver a la tienda, sigo disfrutando de ella a través de estas fotos que, de paso, comparto con ustedes. Mirándolas sé que esta tienda de decoración y mobiliario de estilo nórdico podría ser 'mi perdición', me lo llevaría todo. 

En el espacio se reproducen partes de una vivienda como si entraras en un apartamento de estilo nórdico más que en un local, haciéndote así una idea de cómo quedaría cada pieza en casa. Ese era el plan de María Caballero, la arquitecta de Interiores que está detrás de Escandinavia junto a su equipo, Avi Pannu, arquitecto de interiores y Laura , arquitecta técnica. 

Cuando llegas sientes que entras en un lugar especial, pero a la vez han querido que siga siendo una tienda de barrio, un pequeño comercio cercano a sus clientes. Eligen cada pieza con mimo, siempre buscando detalles que no se encuentren en otros comercios de Tenerife y a precios asequibles. Además, las envían a cualquiera de las islas. Doy fe. 







martes, 14 de noviembre de 2017

El universo de flores de Petit Bouquet



Ella irradia amor y alegría a partes iguales, y es exactamente lo que transmiten sus flores. Me enamoré de su proyecto cuando aún era solo una idea. Ahora entiendo a las personas querelacionan el alumbramiento de su negocio con el de un hijo. Me contaba cada detalle de su sueño con tanta pasión que aprendí a amar a Petit Bouquet durante su gestación, por su puesto el día del nacimiento y cuando dio cada uno de sus primeros pasos. Seguro que much@s de ustedes ya habrán visto fotos de sus ramos en mis redes, pero ahora que el proyecto ya es una realidad, tenía unas ganas enormes de compartirlo en el blog. 






Su amor por la naturaleza le viene desde siempre, gracias a sus paseos de infancia con su padre, gran amante de la flora y fauna de las islas, pero no fue hasta hace unos años cuando descubrió su gran vocación. Un día, en un curso de cerámica, aparecieron los arreglos florales y desde entonces su pasión por este arte no ha hecho más que crecer. Cada uno de los bouquet de esta artista floral son puro amor. Desde que los descubrí no paro de regalarlos y autoregalármelos. Tienen un don. Cada vez que los entregas, se dibuja automáticamente una sonrisa en el destinatario. Sus ramos siempre sorprenden y siempre son un acierto. Así que, pongamos más flores y alegría en nuestras vidas. 

 

  


Gracias, Ariadna, por hacernos el mundo más bonito.

Fotos: Sara Yun 
Imagen corporativa y web: Priscilla Valencia

sábado, 26 de agosto de 2017

Suites 1478





Hay sueños que se van haciendo realidad. Hace unos años, cuando paseaba por la ciudad, pensaba que Las Palmas de Gran Canaria necesitaba más hoteles bonitos, pequeños, con carácter y que cuidaran los detalles; esos a los que me gusta ir cuando viajo. Y no debí ser la única, porque cada vez hay más. Ayer visité el último en llegar a la ciudad y me encantó. Desde que llegas y mientras lo recorres, te invade una deliciosa sensación de paz que comienza en la cafetería de la entrada con su vegetación y el relajante sonido del agua, y te acompaña hasta la azotea, donde las vistas te embriagan. Creo que nunca había estado sentada en una terraza con una imagen así de la catedral. Y no es la única sensación que te acompaña en el recorrido del hotel. En todo momento sientes estar paseando entre obras de arte. Todas las esculturas y cuadros son del propietario, Miguel Saavedra, muy presente en el proceso de la reforma. Además, en cada habitación podrás disfrutar de un pedacito de la ciudad gracias a las fotos de Leonor Saavedra y Pepa Guerra

En las habitaciones, el diseño es tranquilo con la intención no solo de invitar al relax, sino también de no competir con la carpintería existente. Tanto el propietario, como el equipo Boissier Arquitectos, encargado del proyecto, quisieron respetar y mostrar los materiales con los que se construyó el edificio. Materiales que, por cierto, coinciden en los detalles de cantería y carpintería con el Hotel Santa Catalina, ya que Miguel Martín Fernández de la Torre diseñó el edificio que ahora alberga Suites 1948 a la vez que desarrollaba el proyecto del hotel. Entre los materiales destaca la piedra utilizada, una rosa silva, una piedra local de la Cantería de Arucas. 

El hotel cuenta, además, con un delicioso restaurante, mezcla de café europeo con mesas de mármol y tapizados de terciopelo, y bar colonial donde los protagonistas son la vegetación y la madera. Así, no solo los clientes que se alojan podrán disfrutar de este nuevo espacio de Vegueta, sino también todos los que vivimos aquí. Ayer lo pude probar y es un lugar muy agradable para desayunar o almorzar. Seguro que nos vemos por allí. 





Detalles, como las amenities, pueden marcar la diferencia













lunes, 5 de junio de 2017

Quiero vivir aquí


Cuando publicas un post siempre es sobre algo que te gusta o te emociona, pero reconozco que algunos me hacen especial ilusión. El de hoy es uno de ellos. Llevo enamorada de este piso desde el día en que lo vi por primera vez. De hecho, si pudiera elegir un lugar donde vivir no sería una gran mansión, sería una casa como ésta. Si les gusta la decoración, seguro que lo conocen, pero no podía dejar de hablar de este espacio con tanta magia. 

Situado en el barrio de Gracia, en Barcelona, tiene, quién lo diría, apenas 65 metros cuadrados. La distribución de la casa es completamente nueva, pero se han mantenido algunos elementos de la vivienda inicial, como, por ejemplo, parte de las baldosas hidráulicas. Una mezcla entre lo moderno y lo antiguo que brinda un carácter único y especial a esta vivienda. 

Se trata de una obra, como muchos ya sabrán, de la interiorista Neus Casanova y su estudio Degoma Design. 

Me encanta cómo han resuelto la obra, pero si tuviera que quedarme con alguna estancia o elemento favoritos serían: el espacio dedicado al salón con esa enorme pared de ladrillo visto; la ventana que une la cocina con el comedor (perdidamente enamorada de ella); la librería y la mesa diseñada por Degoma y la espectacular lámpara que la corona; el baño, tan pequeño como bonito; y, por supuesto, la luz natural.